Clases de fondos

En función de los productos en los que se inviertan, la normativa distingue entre los FIAMM y los FIM. Los FIAMM (Fondos de Inversión en Activos del Mercado Monetario) se invierten en productos, como letras del Tesoro, bonos, obligaciones, pagarés de empresa, etc., con vencimiento a corto plazo (menos de 18 meses). Los FIM (Fondos de Inversión Mobiliaria) pueden invertir su capital en renta fija (pública o privada), en renta variable (acciones) o en ambas, pudiendo variar la composición de su inversión con el paso del tiempo. 

Los Fondtesoros son una categoría especial que, a su vez, pueden ser FIAMM o FIM. Son el resultado de un convenio que algunas entidades gestoras han suscrito con la Dirección General del Tesoro y Política Financiera para invertir prácticamente en exclusiva en deuda del Estado.  

Fondos garantizados. Son fondos que garantizan la obtención de una revalorización mínima en un período determinado de tiempo en relación a un parámetro fijo (por ejemplo, un porcentaje), a un índice (por ejemplo, el índice bursátil Ibex-35) o a una combinación de ambos. También hay fondos que garantizan una renta periódica en un período de tiempo determinado. En todo caso, la revalorización mínima garantizada sólo tiene vigencia si se cumplen dos condiciones:  

  • Que se adquieran las participaciones dentro del plazo de suscripción que se determine.  
  • Que se mantengan invertidas en el fondo durante el plazo establecido o que se cumpla el plan de rentas  acordado.  

Para evaluar la rentabilidad de estos productos, como la de todas las inversiones que hagamos, debemos tener en cuenta su fiscalidad, esto es, los impuestos que tendremos que pagar por los rendimientos que obtengamos. En los fondos de inversión debemos tener en cuenta que no tributan en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) hasta que no vendamos todas o parte de las participaciones que tengamos, por lo que podemos elegir el momento que más nos convenga en cuanto a la fiscalidad.