La póliza

Es el documento que instrumenta el contrato de Seguro. Refleja las normas que regulan las relaciones contractuales entre el Asegurador y el Tomador (Asegurado). Sólo cuando ha sido emitida y aceptada por ambas partes y abonado el importe de la primera prima por el Tomador, se puede decir que han nacido los derechos y obligaciones que de la misma se derivan. Pese al tratamiento unitario que la legislación concede a la Póliza de Seguro, en la práctica está compuesta por diferentes partes: Condiciones Particulares, Condiciones Especiales y Condiciones Generales.
 
Condiciones Particulares:
Recogen aspectos relativos al riesgo individualizado, como: Aseguradora, Tomador; Asegurado, Beneficiario, efecto y vencimiento del contrato, periodicidad en el pago de primas e importe de las mismas, riesgo cubierto, objeto asegurado, etc.
           
Condiciones Especiales:
Tienen como objeto perfilar o matizar el contenido de alguna de las normas establecidas en las Condiciones Generales, como: Franquicias a cargo del Asegurado, supresión de alguna exclusión o inclusión de otras nuevas, etc.
 
Condiciones Generales:
Reflejan el conjunto de principios básicos que establece el Asegurador para regular todos los contratos de seguro del mismo ramo o modalidad. A veces resultan de difícil comprensión, porque contienen todas las posibilidades del ramo de que se trate, aun cuando tan sólo han de tenerse en cuenta los apartados que desarrollen las cláusulas que han sido definidas en las Condiciones Particulares y Especiales como INCLUIDAS. Algunas aseguradoras ya emiten sus pólizas con el contenido de estas Condiciones Generales personalizadas, lo que puede ser un buen motivo de elección.
 
No obstante, las “Condiciones” en ningún caso podrán tener carácter lesivo para los Asegurados, por lo que se redactarán de forma clara y precisa y se destacarán de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los Asegurados y deberán ser específicamente aceptadas por escrito. Con esta normativa, que recoge como obligatoria la Ley de Contrato de Seguro desde 1980, ha desaparecido el extendido concepto de la “letra pequeña”.