La duración del contrato

Puede establecerse libremente la duración del contrato de alquiler. Si en el contrato no se señala el plazo de duración, se entenderá que éste es de 1 año. Llegada la fecha del vencimiento del contrato, este se prorrogará obligatoriamente por plazos anuales hasta alcanzar 5 años de  duración, salvo que sea el inquilino el que manifieste al propietario (con al menos 30 días de antelación a la fecha de extinción), que no tiene la intención de continuar en la vivienda alquilada, o que el propietario-arrendador haya manifestado expresamente  en el contrato que necesitará ocupar personalmente la vivienda antes   del transcurso de este tiempo. 

 

Transcurrido el plazo de los 5 años, el propietario podrá negarse a renovar  el contrato siempre  que lo preavise al inquilino con un mes de antelación. 

 

Si no se produce este aviso previo de extinción, el contrato de arrendamiento se prorroga por otros 3 años más salvo que sea el inquilino  el que comunique al arrendatario su voluntad de no renovar el contrato. Como en el caso anterior, el propietario no podrá rechazar la prórroga del contrato.