La fianza

A la firma del contrato y por disposición legal, el inquilino está obligado a entregar al propietario una fianza en metálico equivalente a una mensualidad de renta. 

La fianza es una garantía por los posibles daños y desperfectos que el inquilino cause en la vivienda (y que no se deriven de un uso habitual o corriente). 

El importe de la fianza se le devuelve íntegramente al inquilino cuando finalice el contrato siempre y cuando entregue la vivienda al propietario en perfecto estado. Si los desperfectos aludidos se producen, se descontarán los gastos de su reparación del importe de la fianza. 

La fianza no puede destinarse al pago de mensualidades de renta. 

Si la fianza no se devuelve cuando finalice el contrato, el inquilino podrá reclamar, no sólo, la devolución de su importe sino también la de los intereses que haya generado. 

Por último, la fianza podrá ser actualizada, como en el caso de la renta una vez transcurridos los 5 primeros años de duración del contrato.